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POLITICA
El argumento de la guerra sigue dando resultado
Guillermo Espinosa, APLO
SANTIAGO DE CUBA, Cuba - Agosto ( www.cubanet.org)
- El gobierno cubano se ha pasado tantos años
invocando la guerra como estrategia política
para mantener el control y sostenimiento del poder,
que muchos pudieran pensar que el recurso está
agotado. Pero esta última crisis en la
propia cúpula de la nomenclatura demuestra
todo lo contrario: se movilizó el ejército,
todos los cuerpos policiales, la reserva y los
aparatos políticos en virtud de una guerra
inminente.
Sin embargo, la demostración de fuerza,
más que para intimidar un enemigo externo,
bien pareciera realizada para disuadir el surgimiento
de un enemigo interno.
Utilizando medias verdades y una combinación
de elementos propagandísticos sobre la
guerra en otras latitudes, ponen a la población
en un estado de miedo que la hace víctima
de su propia desgracia. No por gusto realizaban
a diario esas movilizaciones militares, traslado
de tropas y maquinarias pesadas cargando tanques,
ametralladoras de alto calibre y maniobras aéreas,
con vuelos rasantes de aviones de combate, que
con sus característicos ruidos, como alaridos
de muerte, amedrentan más la población.
Ahora que por diferentes razones quieren reducir
las tropas movilizadas, buscan nuevos elementos
para mantener a la población bajo zozobra.
Los CDR (Comité de Defensa de la Revolución)
están distribuyendo una circular para que
se tomen las medidas personales de las máscaras
de gas. Esto lleva un mensaje directo a esa población
que no ve las operaciones militares, no está
al tanto de la televisión o no la posee,
de que el peligro está ahí, y que
para protegerse de ese peligro o evitarlo hay
que mantenerse fiel al lado de su único
salvador, la revolución.
El panorama se torna tétrico. De una forma
u otra, logran nuclearnos alrededor de sus propósitos:
los movilizados que junto al ejército regular,
que incluye a los integrantes del Servicio Militar
Obligatorio, somos nosotros mismos, el propio
pueblo, y auque muchas veces no estamos de acuerdo
con el régimen, somos los hijos, los hermanos
o cualquier otro familiar de ése que sus
propios familiares compulsan a acatar la disciplina
impuesta por al gobierno para no buscarse problemas,
aunque para evitarlos tengan que tomar un arma
en la mano y partir para esa presunta guerra necesaria.
El argumento de la guerra sigue dando buenos
resultados. He conversado con personas que regresan
de cumplir misión en Venezuela, y ya allí
también se creen el cuento de una invasión
norteamericana, y lo peor de todo es que se han
inventado un enemigo que no existe, que no tiene
el mas mínimo interés real de involucrarse
en un conflicto local, cuando no sabe cómo
salir de los macro problemas, principalmente del
Medio Oriente.
Si al temor de la población se le suma
la falta de iniciativa y voluntad política
a nuestra oposición, matizada de discursos,
análisis y proyecciones que no conducen
a nada, junto a la decisión de los Estados
Unidos de no hacer nada que ponga en riesgo la
buena vecindad con el régimen cubano, podemos
fácilmente llegar a la conclusión
de que Dios los cría y los militares se
juntan para asegurar su mandato, y con Fidel o
sin Fidel habrá dictadura para rato, aunque
tengamos que seguir jugando a la guerra necesaria.
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