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POLITICA
El nihilismo político en Cuba
Eduardo Torres, PCRO
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org)
- La actual situación política en
Cuba bien podría enmarcarse dentro de la
corriente filosófica denominada nihilismo
político. Una inercia que parece negarlo
todo, como si todo fuera imposible. Se niega la
existencia misma y el valor de las cosas. Con
esa actitud no puede haber lucha política.
Toda acción lleva un beneficio implícito,
que pone en duda todo principio moral, religioso,
político o social. Las ideas de carácter
negativo predominan, la culpa ajena y la ruina
inminente, que deja una sola alternativa: escapar
del país.
La disidencia en Cuba no logra cohesionarse como
una oposición política. Hay opositores,
pero no una oposición estructurada. La
oposición no se articula como la representante
política de la sociedad, a partir de demandas
sociales especificas. Se aísla y su campaña
proselitista la realiza hacia el exterior.
La oposición no utiliza la demanda social
como principal estrategia de lucha, con la que
debía hacer responsable públicamente
al gobierno de los males que afectan a la población.
La lucha política se realiza sin convicción
de riesgo, se teme demasiado a la prisión
y los opresores utilizan ese temor como mecanismo
de auto represión y contención política.
Los oprimidos ni siquiera buscan intimidar a sus
represores con la posibilidad de un inminente
cambio, haciéndole saber que llevan un
record de sus actos, de su localización
personal y familiar y que van a ser juzgados en
cualquier momento.
La población y la oposición convergen
en un gran punto común: la desesperanza,
que aquello no hay quien lo cambie, y se basan
en el hecho de que hasta ahora, ninguna estrategia
ha dado resultado. Entonces, lo que hay es que
irse del país. Esa es la suprema aspiración
política de la población cubana
en los últimos tiempos.
El mensaje de que constantemente se está
enviando mucha ayuda económica para la
oposición interna desde el exterior, y
los frecuentes anuncios de millonarias asignaciones
de dólares a la causa cubana ha creado
falsas expectativas. Eso convierte a la oposición
en dependiente de unos recursos que nunca llegan,
y toda acción, por pequeña que sea,
está condicionada al financiamiento externo.
Al inmovilismo político en Cuba se le atribuye
como principal causa la falta de información
y de una distribución masiva de propaganda
política. Elementos que tienen mucho valor
en la lucha política, pero en el caso cubano
son cuestionables. Las personas saturadas de la
propaganda oficial no asimilan ningún tipo
de propaganda y ven en esta de nuevo tipo algo
de mucho riesgo y que no cubre sus expectativas
de costo / beneficio.
A los opositores que tenemos acceso a los medios
nos potencia el ego vernos reflejados en una publicación.
Eso estimula nuestro valor personal, y recibimos
reconocimiento de los que están a nuestro
lado. Sin embargo la mayoría de la población
lo ve como oportunismo político, ya que
muchos lo utilizan como aval para abandonar el
país. Por eso muchos dicen cuando se les
habla de política: "A mí nadie
me coge para el trajín. Forman sus líos,
luego se van y nos dejan en eso".
Con esas posiciones del pueblo y la oposición
no se consiguen cambios, no se puede negociar
el poder y menos esperar que nos los cedan. Sin
Fidel y con Raúl seguimos siendo víctimas
del nihilismo político.
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