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HSH y SIDA, una relación de significado impuesta
Lucas Garve, Fundación por la Libertad de Expresión
LA HABANA, Cuba, enero (www.cubanet.org) – HSH es la sigla que identifica a las personas que tienen sexo con parejas de su mismo sexo. En Cuba, dado el aumento de contagio con el virus del VIH se estructuró una serie de medios y acciones para pretender detener la propagación del virus, sobre todo en el grupo de riesgo más afectado, el que constituyen los pertenecientes al sector de HSH.
Desde 2005, en los medios de comunicación, sobre todo audiovisuales, se lanzó una campaña para reforzar los criterios de sexualidad responsable que producirían una mejor asimilación de los problemas relacionados con sida, homosexualidad, bisexualidad.
Por su lado, organismos vinculados al estado como el Ministerio de Salud Pública y el CENESEX, ocuparon un lugar importante en la estructuración y la promoción de esta campaña. En ella, el punto central lo tiene el reconocimiento tácito de las diferentes orientaciones sexuales y la aceptación por una mayoría de una realidad que ha estado siempre presente, pero que los prejuicios machistas y una moral dependiente de esquemas heterosexuales hegemónicos se obstinaron en no reconocer.
El logro de una meta de satisfacción personal en el plano sexual no queda circunscrito al individuo que la persigue, sino que existen mediaciones entre este y el contexto en que vive.
En una buena parte de los casos de infectados con el virus del VIH en los casos de HSH, la incomprensión familiar y social es en buena medida culpable de la falta de disposiciones responsables que hubieran salvado del contagio a esos jóvenes.
Los buroes llamados de Línea de Apoyo a Personas con VIH-Sida reparten publicidad, dan orientación, aconsejan, organizan grupos de discusión acerca de la enfermedad y cómo vivir siendo seropositivo, tratan de mejorar dentro sus escasas posibilidades las condiciones de vida de los enfermos, realizan actividades sociales para ayudar a elevar la autoestima de los seropositivos.
La labor de organismos oficiales como el conocido CENESEX en una campaña respecto a la aceptación a las diferentes orientaciones sexuales y sobre todo a la homosexualidad y la transexualidad por todos los medios de comunicación existentes en Cuba, ocupa espacios importantes en la prensa nacional y extranjera.
Ahora bien, está el asunto de la representación y la identificación de la imagen de personas que son muestras de estas diferencias de orientación sexual. La figura de Mariela Castro Espín, directora del CENESEX, ha asumido la representación de gays, lesbianas y transexuales cubanos, como si ellos mismos no tuvieran capacidad de representación, ni tampoco de exposición de sus experiencias de discriminación o rechazo en una sociedad que aún se resiste a aceptarlos.
En Cuba, existen muchos profesionales, incluso destacados en diversas esferas de la vida social que aún viven su diferencia sexual sin manifestarse como tales. Aunque sean reconocidos con distinciones de todo orden y al más alto nivel, este aspecto queda relegado a la penumbra de los muros de la privacidad. Los reconocen como grandes ciudadanos etc., pero lo más íntimo, como sujetos con derecho a expresar algo tan personal y verdadero como su sexualidad, su propio rostro, lo ocultan tras un velo de misterio. Algo así, como sucede en los claustros de conventos y monasterios desde hace siglos.
Otra faceta de esta cuestión es que la vía escogida para que sean aceptadas socialmente y hablar de eso, las personas cuya orientación sexual sea hacia individuos de su propio sexo, es la vía de la identificación con la enfermedad conocida por VIH Sida.
Evidentemente, el grupo más afectado por el VIH Sida en Cuba hasta el momento es el de HSH, pero de ahí a relacionar homosexualidad, en general, con contagio y enfermedad, significa vincular directamente a todas las personas que viven esta variante sexual a plenitud como portadoras de esta enfermedad. Algo muy lejos de la realidad.
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