Las viejas cuentas de Ziegler (II)
Odelín Alfonso Torna
LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) - El ex relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, pasó a ocupar la membresía en el Comité Consultivo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Este órgano, integrado por dieciocho miembros, es una especie de consultoría que sustituye a la antigua subcomisión de derechos humanos, disuelta en el año 2006.
En materia de alimentación, al menos en el terreno cubano, el Estado le invirtió la señal a Ziegler para que sus apuntes tomaran el sendero equivocado.
Ziegler se pronunció en contra de la producción de biocombustibles a partir de los alimentos en octubre de 2006. Meses más tarde, Cuba acordó contratos con Colombia para la instalación de una planta de etanol en la isla.
Colombia es el segundo productor de biodiesel en Latinoamérica y produce un millón de litros diarios de etanol y 170 mil de biodiesel.
Aunque bien lejos estamos de saber cuál será la materia prima empleada para elaborar los biocarburantes en Cuba, no es difícil asociar la producción de etanol con la caña de azúcar. No imagino otro ingrediente cocinándose en las calderas importadas desde Colombia, que no sea la gramínea, el segundo renglón exportable después del níquel.
Para afianzar más los negocios con la administración de Álvaro Uribe, Cuba donó al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA), 2 mil 500 toneladas de azúcar, por el valor de más de un millón de dólares a distribuir entre Colombia y Corea del Norte. La funcionaria del PMA Myrta Kaulard manifestó que “en Cuba la libreta de abastecimiento ofrece un sistema de protección a la población”.
Cada cubano recibe una cuota mensual de 5 libra de azúcar (tres refinada y dos de azúcar cruda). Un país que apenas satisface las necesidades internas de la población, ha donado al PMA 7 millones de dólares de este rublo exportable.
El suizo Jean Ziegler, por quien los No Alineados hacen lobby para que esté en la presidencia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, señaló ante un grupo de reclusos cubanos que “verificar cómo el derecho a la alimentación es respetado o realizado aquí en Cuba en esta situación muy especial”.
Si esta es la propuesta que tenemos para la CDH de la ONU, las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en Cuba tendrán la venia y el cuño de Ziegler.
La cuestión no está en tener una cuota racionada de alimentos segura y con una frecuencia mensual. Aún cuando se entregan tierras en usufructo a los campesinos, la producción de carne de cerdo alcanzó las 147 mil 800 toneladas en el período 2006-2007 y la leche 370 millones de litros acopiados en igual período, los precios del mercados se mantiene altos.
El litro de leche, envasado en cajas de cartón por la empresa Río Zaza, se oferta en las Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD), precio de 2.40 pesos convertibles. Los estuches de seis salchichas de cerdo, también de producción nacional, se venden a 3.15 pesos convertibles.
No sabemos hasta cuándo el Estado mantendrá los subsidios ahora que el arroz, producto de gran demanda nacional, dio un salto de 285 a 1 000 dólares la tonelada en el mercado internacional.
El pasado jueves 1 de mayo, el profesor de derecho Oliver de Schutter, asumió el cargo de relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación. Esperemos que reciba, por parte del gobierno cubano, la consigna de que en Cuba no hay muertes por hambruna.
Quizás el nuevo relator encuentre la solución a la crisis alimentaria en África subsahariana o en La Habana. Con las viejas cuentas de Ziegler no quedamos convencidos del todo.
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