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La prensa silenciosa


Adrián Leiva

MIAMI, Florida, abril, (www.cubanet.org) -Unos meses antes de viajar hacia Miami conversaba con un antiguo vecino de mi lugar de residencia en la capital cubana. La persona, que estaba de visita en su país luego que decidiera radicarse en Europa Central, me comentaba diferentes experiencias de su vida como emigrado. A pesar de la distancia no había perdido contacto con la realidad cubana, y para mantenerse informado entraba a la página de Cubanet. La razón de que hubiera escogido ese sitio era porque allí encontraba todo lo que se publicaba en numerosos medios internacionales sobre Cuba, sin dejar de pasar por la prensa independiente y la oficialista de la Isla. Tomando de todas estas fuentes podía sacar su propia conclusión.

La llegada del primero de enero de 1959 y el arribo al poder de Fidel Castro, condujo en poco tiempo a una radical transformación de la prensa, que se convirtió en un importante medio de propaganda ideológica. Hasta esa fecha el pueblo cubano pudo disfrutar de un periodismo que se destacó por su diversidad. Desde el Diario de la Marina hasta el rotativo Hoy, pasando por la revista Bohemia, todos los espectros socio políticos de la vida socio cultural tuvieron espacio en diversas publicaciones que circulaban en el país. Igualmente el periodismo radial contaba con una programación envidiable que no tenían en esa época naciones mucho más grandes que Cuba. Por solo citar un ejemplo, Radio Reloj sigue siendo una particularidad rara de encontrar en otros lugares del planeta. 

A pesar de la represión desatada por la dictadura batistiana contra la insurrección popular, la prensa se mantuvo haciendo un trabajo comprometido con la información y la pluralidad de ideas dentro de ese contexto. Con el devenir del proceso revolucionario la confrontación política de dos bandos, el fidelista por un lado y el anti castrista por otro, ha logrado cambiar el panorama. Los temas de la realidad cubana son tratados de acuerdo a las posiciones que adopten sus ponentes en ese ruedo y la mayoría de las veces lo hacen sin mantener el balance imparcial que debe conservar toda prensa que se respete.

La consecuencia de esta tensión la reciben tanto los cubanos que viven en la Isla, como los que se han establecido en otras partes, principalmente en el sur de la Florida. Los residentes en Miami son los más expuestos a esta especie de bombardeo politizado. La manipulación de las noticias no es materia ajena a ninguna de las partes extremas en confrontación. Mientras en la ciudad floridana algunos medios responden a grupos de poder, en la Isla es el poder el que se apropia de estos para controlarlos de manera absoluta. Salvo esa diferencia los resultados de ambas partes consiguen poner al rostro de la libertad de expresión una apariencia caricaturesca. 

Una muestra de lo anterior ocurrió durante el encuentro celebrado por la ODCA hace varias semanas en San José de Costa Rica con la presencia de varias figuras importantes del ámbito socio político del exilio y de América. El evento, cuya finalidad era desarrollar un proyecto solidario con el pueblo cubano para el logro de la democracia, fue silenciado por la prensa oficial cubana, y por sus contrapartes en la Florida. La prensa silenciosa vistió como en otras ocasiones sus mejores galas. Los medios de Cuba, todos bajo control estatal, como era de suponer obviaron la celebración del encuentro, mientras que los de Miami harían casi lo mismo. Para los primeros esta reunión era una más en los esfuerzos por subvertir el sistema comunista mientras que para los segundos no cabía dar publicidad a un documento que critica la injerencia de la política extranjera en los asuntos de Cuba, así como las leyes extra territoriales que conspiran contra la soberanía del pueblo cubano, aspecto este defendido casi en su totalidad por un sector pequeño pero influyente del exilio.

Por otra parte fue llamativo que mientras se obviaba el asunto medular del encuentro de San José, se diera realce a lo que no debía ser tomado como algo a destacar, como fuera  la participación en el evento de una personalidad tan controversial como la del ex militar cubano, General José Quevedo quien vive actualmente en Estados Unidos tras su deserción de las fuerzas armadas cubanas. Este ex oficial se ha caracterizado justamente por sus drásticos cambios de filas. Primero en el año 1958 cuando se rindió en el campo de combate vistiendo el uniforme del Ejército de Batista con grados de Comandante. Luego repitió la dosis tras más de cuatro décadas de servicio en las FAR, ahora con grados de general.

Cabe preguntarse que fue lo más importante de la reunión de San José, si la participación del General Quevedo o la firma de un documento donde los cubanos buscan la manera pacífica para una salida democrática a la problemática que les afecta y divide.  Los que representan a la prensa del silencio hicieron su elección coincidente. Un mutis para lo más importante y el destaque de los factores que mantienen vigentes los argumentos de la dictadura.