Las incomprensibles razones de Cuba

Las incomprensibles razones de Cuba

En uno de los cuartos, tendido sobre el suelo, buscó bajo la cama, hasta que, debajo del televisor, cubierto con un paño, encontró el equipo

LA HABANA, Cuba, marzo (173.203.82.38) – Migdalia Estévez y su esposo estuvieron pendientes de la serie documental, Las Razones de Cuba,  que trasmitió la televisión el lunes pasado. Entendieron lo de la subversión, la guerra mediática y las maniobras imperialistas. Sin embargo, aun no comprenden la enconada lucha del gobierno contra las antenas.

“La programación de la televisión cubana es aburrida; por lo menos con el cable me entretengo y es menos el tiempo que paso extrañando a mis seres queridos”, comentó la señora de 64 años. Gracias al esfuerzo de sus dos hijos residentes en Estados Unidos, el matrimonio pasa su tiempo de ocio mirando programas extranjeros.

El mes pasado, los inspectores del Ministerio de Informática y Comunicaciones (MIC), realizaron una redada buscando antenas en Párraga, donde vive Migdalia. Dormía la siesta cuando sintió un ruido en el techo. Se levantó sobresaltada. Cuando abrió la puerta, un hombre le preguntó: “¿Dónde está?”. Y, sin esperar respuesta, se introdujo en la casa.

Registró la sala. En uno de los cuartos, tendido sobre el suelo, buscó bajo la cama, hasta que, debajo del televisor, cubierto con un paño, encontró el equipo. La anciana, al borde de la crisis nerviosa, no pudo hablar. Cuando reaccionó ya le habían impuesto una multa de 10 mil pesos.

Horas después, su esposo llegó y la encontró llorando “Me asaltaron por sorpresa, pensé que eran ladrones y casi me muero del susto” –dijo, y le explicó mientras le extendía el papel de la multa.

Ramón Suárez recorrió la ciudad en busca de los que casi provocan un infarto a su mujer. Encontró el lugar en la calle Zanja. Le informaron que para reclamar debía presentar una nota por escrito, pero no le dieron el nombre de los que violaron su hogar.

No obstante, Suárez reconoció en el documental Las Razones de Cuba, al funcionario que lo atendió, después que le solicitara una entrevista para quejarse por el atrevimiento de sus subordinados. El hombre habló en el reportaje sobre la introducción en el país de equipos de conexión satelital.

“Recuerdo su nombre, Carlos Martínez, y es el director la Empresa Nacional de Radiocomunicaciones”, dijo Suárez, mientras leía las resoluciones 98 y 99 del referido ministerio, dictadas en 1995.

Un amigo le había facilitado las normas legales sobre las antenas. “Me dijo que esas prohibiciones estaban vigentes desde mediados de los 90, pero no que las multas para los ciudadanos son de 1000 pesos. A mí me impusieron una de diez mil”, dijo el hombre.

“Persiguen antenas, pero no explican sus razones para allanar una morada y menos porque estafan a los ciudadanos”, dice Migdalia. “¿Si las leyes dicen unan cifra porque ellos aplican otra?. ¿Con qué creen que vamos a pagar 10 mil pesos, con los 460 pesos que nos dan como jubilación?”, pregunta la señora.

El matrimonio Suárez Estévez, comprendió,  con el documental “Las Razones Cuba” por qué el gobierno teme a las antenas que captan señales satelitales. Sin embargo, no entiende los motivos de Carlos Martínez, un funcionario de Estado, para encubrir a sus subordinados, tolerar que estos violen los derechos de los cubanos y además, los defrauden.

Acerca del Autor

Laritza Diversent

Laritza Diversent

Laritza Diversent, La Habana, 1980. Abogada, graduada en 2007, año en que se inició en la prensa independiente. El blog Juriconsulto de Cuba, fundado por ella, está dedicado al análisis de la realidad político-jurídica de la Isla. También es fundadora de la Asociación Jurídica Cubana.

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