Cuba: de la paranoia política al desafuero legal

Cuba: de la paranoia política al desafuero legal

¬ŅQu√© determina que una persona sea multada o llevada a prisi√≥n? Hasta el momento, todo queda bajo la apreciaci√≥n de los oficiales de la PNR

LA HABANA, Cuba. – A inicios de abril de 2020, Osvaldo Lester L√≥pez Miranda fue condenado a un a√Īo de privaci√≥n de libertad por el delito de ‚Äúpropagaci√≥n de epidemias‚ÄĚ. Fue entonces que las autoridades le dieron la triste noticia a su padre, Osvaldo L√≥pez Monteverde; pero ni siquiera le facilitaron un documento legal que lo corroborara o le permitiera, al menos, iniciar la apelaci√≥n ante un tribunal.

Semanas antes, su familia hab√≠a hecho la denuncia como familiar desaparecido. Osvaldito, como le llaman sus amigos, sol√≠a ausentarse durante varios d√≠as, una conducta err√°tica com√ļn en los pacientes psiqui√°tricos deambulantes. Cada vez, su padre acud√≠a a la ayuda de la polic√≠a para localizarlo.

Poco después, a mediados del mes de marzo, Osvaldito fue arrestado en La Habana Vieja por no portar la mascarilla ‒popularmente conocidas en Cuba como nasobuco‒ y andar sin camisa y sin documento de identificación.

Alerta y escarmientos

El 11 de marzo de 2020 el Estado cubano daba a conocer los primeros casos de infestados con la COVID-19. Desde entonces, comenzaron a aplicarse multas, arrestos y juicios sumarios por el delito de ‚Äúpropagaci√≥n de epidemias‚ÄĚ.

El 23 de marzo, el peri√≥dico Granma publicaba un titular referente a las sanciones que contempla el C√≥digo Penal (CP) cubano, en su art√≠culo 187.1. Seg√ļn el texto, quien ‚Äúinfrinja las medidas o disposiciones dictadas por las autoridades sanitarias competentes para la prevenci√≥n y control de las enfermedades transmisibles, as√≠ como los programas o campa√Īas para el control o erradicaci√≥n de enfermedades o epidemias de car√°cter grave o peligrosas, incurre en sanci√≥n de privaci√≥n de libertad de tres meses a un a√Īo o multa de cien a trescientas cuotas o ambas‚ÄĚ.

De igual modo, ‚Äúel que maliciosamente propague o facilite la propagaci√≥n de una enfermedad, incurre en sanci√≥n de privaci√≥n de libertad de tres a ocho a√Īos‚ÄĚ.

El 3 de abril, el √≥rgano oficial del Partido Comunista de Cuba volv√≠a a tratar el asunto en sus p√°ginas; esta vez no se deten√≠a en las multas, sino que alertaba sobre las condenas a prisi√≥n, sin impunidad ‚Äío como escarmiento, valga tambi√©n decir‚Äí a quienes ‚Äúincurren en delito de propagaci√≥n de epidemia o se aprovechan de la situaci√≥n‚ÄĚ.

El reportaje informaba adem√°s que en la provincia de Camag√ľey las mayores denuncias se correspond√≠an con el delito de ‚Äúpropagaci√≥n de epidemias‚ÄĚ: hay ocho personas involucradas, debido a negativas de viajeros procedentes del exterior a cumplir con el aislamiento social indicado para preservar la salud de sus familiares y la comunidad.

Cuatro d√≠as m√°s tarde, la revista Dime Cuba tambi√©n comentaba al respecto. Seg√ļn la noticia, oficiales de la Polic√≠a Nacional Revolucionaria (PNR) declararon que se vieron obligados a imponer rigurosas multas, de hasta 3 mil pesos, como consecuencia del incumplimiento de las medidas de seguridad por la pandemia en Cuba.

Las ‚Äúautoridades han procesado a 56 personas por el delito de propagaci√≥n de epidemias, como el coronavirus, y desobediencia (‚Ķ) Hace un par de d√≠as, la polic√≠a aplic√≥ multas por delito de propagaci√≥n del coronavirus en Cuba y otras infracciones similares. Aunque los involucrados, en primer lugar recibieron una multa tras hacer caso omiso a las advertencias de la polic√≠a recibieron la pena de c√°rcel‚ÄĚ.

Recientemente, en Ciego de √Āvila se notific√≥ que, durante el per√≠odo de la COVID-19, cuarenta y dos personas se presentaron y juzgaron en los tribunales provinciales.

‚ÄúEsto no significa que son las √ļnicas que han cometido conductas infractoras en esta etapa, teniendo en cuenta que las autoridades policiales est√°n facultadas para decidir las denuncias que no presentan al tribunal y se tratan de modo administrativo. De este modo, en la provincia, a 413 denuncias se les ha impuesto multas administrativas, donde se han involucrado 521 personas‚ÄĚ, revel√≥ Miroslava Castellanos Dobao, Presidenta de la Sala Penal del Tribunal Provincial de Ciego de √Āvila.

Debido a la falta de informaci√≥n estad√≠stica al respecto, estos datos permiten estimar en m√°s de 4 mil, las personas que en Cuba han sido sancionadas ‚Äíya sea con multas o prisi√≥n‚Äí por supuesta ‚Äúpropagaci√≥n de epidemias‚ÄĚ.

Gran parte de estas sentencias han sido por no usar nasobuco o hacerlo incorrectamente.

Juicio Sumario a Osvaldito.

Al ser arrestado, Osvaldo Lester L√≥pez Miranda fue trasladado primeramente a la estaci√≥n policial de Cuba y Chac√≥n, en La Habana Vieja. Luego es llevado para la unidad conocida como ‚ÄúEl Vivac‚ÄĚ, en la localidad de Calabazar, donde sus familiares presentan los documentos probatorios de su padecimiento psiqui√°trico, medicamentos e ingresos.

Al d√≠a siguiente, sobre el 23 de marzo ‚Äífecha que el padre no puede precisar por la carencia de documentos legales‚Äí lo conducen para la prisi√≥n conocida como Valle Grande. Actualmente, el joven se halla cumpliendo la sanci√≥n de un a√Īo de privaci√≥n de libertad en el Destacamento 16 de la c√°rcel No. 1580.

En todo este proceso, su familia no ha podido verlo, ni siquiera tuvieron contacto con su abogado, ni supieron del momento o lugar del juicio. Solo fueron notificados de la condena por el delito de ‚Äúpropagaci√≥n de epidemias‚ÄĚ impuesta a Osvaldito cuando volvieron a Valle Grande para indagar sobre su situaci√≥n.

Llevan más de tres meses sin tener contacto con él. El padre ha recurrido a varias instituciones gubernamentales como el Ministerio de Justicia, el Tribunal Supremo Popular y la Dirección Nacional de Cárceles y Prisiones, pero no ha recibido respuesta alguna.

En algunas de las entidades militares, los oficiales le aseguraron, con toda la aparente legitimidad de los no especialistas y neófitos en la materia de salud mental, que su hijo sí comprendía, por ende, sí estaba bien procesado. Cuando pidió de vuelta los papeles que había entregado de sus enfermedades psicóticas, no los encontraron, se los habían desaparecido, por lo que, es de suponer, no los tuvieron en cuenta a la hora del juicio.

‚ÄúYo no pido que me lo suelten para la calle porque comprendo la situaci√≥n del pa√≠s con la pandemia de la CVID-19 ‚Äísuplica Osvaldo L√≥pez Monteverde‚Äí pero espero que me lo trasladen para una instituci√≥n mental‚ÄĚ.cuba covid-19 coronavirus militares nasobuco

Uso de las mascarillas en el mundo durante la pandemia

Desde el inicio de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud orientó que la mascarilla solo deben portarla dos tipos de personas: los que están enfermos y muestran síntomas de la enfermedad, y aquellos que cuidan de personas sospechosas de haberla contraído.

Muchos expertos han asegurado, incluso, que este no constituye un método de protección fiable pues los estudios indican que el virus se contagia por la emisión de gotitas y por contacto con superficies contaminadas. Por lo que la mascarilla podría proteger solo en determinadas situaciones, como en los espacios cerrados. Es por ello que, además, los especialistas destacan que el lavado frecuente de las manos es mucho más efectivo.

Pese a esto, muchos pa√≠ses han emitido √≥rdenes para obligar a sus ciudadanos a usar las mascarillas en ciertos lugares p√ļblicos. Por ejemplo, seg√ļn un reporte de la BBC, en Inglaterra se recomend√≥ cubrir el rostro en ‚Äúespacios cerrados en los que el distanciamiento social no siempre es posible‚ÄĚ, como el transporte p√ļblico y algunas tiendas.

Tambi√©n varios de los gobiernos estatales de los Estados Unidos orientaron lo mismo y en la Casa Blanca lleg√≥ a ser una obligaci√≥n para todo el personal. En naciones asi√°ticas esto ya se hab√≠a vuelto una costumbre desde antes del coronavirus, pues estos pa√≠ses ya ten√≠an la experiencia del virus de SARS Co-V, del a√Īo 2003.

En algunas partes de China han llegado a arrestar o sancionar a quien no porte una mascarilla. En Singapur es obligatorio hacerlo en espacios p√ļblicos y el castigo por no hacerlo es una multa de 300 d√≥lares.

No obstante, el uso o no de la mascarilla va más allá de recomendaciones médicas o disposiciones gubernamentales, sino que además pasa por el debate del respeto a las libertades individuales.

‚ÄúEsa es la raz√≥n por la cual algunos lugares han evitado aplicar leyes o recomendaciones sobre el uso de mascarillas, incluyendo Nueva Zelanda que exitosamente control√≥ su brote y est√° absteni√©ndose de recomendar a sus ciudadanos el uso de estos implementos debido a la falta de consenso cient√≠fico y de estudios m√©dicos‚ÄĚ, inform√≥ la BBC.

‚Äú√Čl no sabe lo que hace‚ÄĚ

Pese a su enfermedad, Osvaldito vive solo. Su madre falleci√≥ cuando era apenas un ni√Īo y su abuela, quien asumi√≥ la protecci√≥n materna, tambi√©n falleci√≥ hace unos a√Īos. Su padre vive cerca de √©l y se mantiene al pendiente de su alimentaci√≥n y medicamentos, pero no puede evitar que en varias ocasiones el muchacho se le escape.

Los √ļltimos siete a√Īos han sido de constantes entradas y salidas del Hospital Psiqui√°trico de La Habana y, a pesar de la constante medicaci√≥n, estos pacientes suelen entrar en etapas de crisis.

‚ÄúOsvaldito no es agresivo‚ÄĚ, aseguran sus vecinos y amigos. Suele pedir cigarros y dinero en la calle para comer. Esto lo avala tambi√©n su mejor amigo, Yoandy Morales Pe√Īalver, quien tiene un padecimiento similar al de Osvaldito pero que, a diferencia de este, es capaz de comunicarse con las dem√°s personas.

‚Äú√Čl dorm√≠a de d√≠a y sal√≠a de noche. Se montaba en una guagua, a donde fuera la guagua, hasta la √ļltima parada y ah√≠ se bajaba‚ÄĚ, declar√≥ Yoandy.

L√°zaro Garc√≠a Maza, vecino de Osvaldito, refiere: ‚ÄúMe parece que est√° mal la actuaci√≥n policial porque un muchacho con ese impedimento mental no es para que est√© recluido en un centro penitenciario, prisi√≥n com√ļn, sino hospitalizado en un centro de siquiatr√≠a. Si es un peligro para la poblaci√≥n por poder transmitir la epidemia, lo m√°s l√≥gico es que lo a√≠slen en un centro especializado, psiquiatr√≠a o Mazorra. √Čl no sabe lo que hace‚ÄĚ.

Tambi√©n Yoandy Morales Pe√Īalver ha sido multado con 60 pesos por andar sin camisa y sin nasobuco por la v√≠a p√ļblica. Los oficiales de la PNR lo condujeron a la estaci√≥n policial para ello.

Entonces, si se comete un mismo delito, ¬Ņqu√© determina que una persona sea multada o llevada a prisi√≥n? ¬ŅQu√© factores determinan el monto de la multa? Hasta el momento, todo queda bajo la apreciaci√≥n de los oficiales de la polic√≠a. Pero, ‚Äú¬Ņqui√©n controla lo que hacen estos polic√≠as?”

(Primera parte del reportaje investigativo realizado por Camila Acosta. Puede leer la segunda parte aquí)

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Acerca del Autor

Camila Acosta

Camila Acosta

Graduada en Periodismo en la Universidad de La Habana, 2016. Investigadora, Documentalista y Especialista en Comunicación del Club de Escritores y Artistas de Cuba (CEAC). Reside en La Habana, Cuba

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