Goliat contra Camila: ¡Radiografía de un estado envilecido!

Goliat contra Camila: ¡Radiografía de un estado envilecido!

La crueldad no es nueva. Así se ha venido comportando el régimen totalitario desde la primera cubana que encerró en sus mazmorras en 1959

Camila Acosta David Goliat
Camila Acosta, periodista de Cubanet. Foto archivo

MIAMI, Estados Unidos.- El machangato castrista no tiene ni el valor ni la dignidad para darle un puñetazo a un contrario de su tamaño. No tiene ni moral, ni fuerza, ni refuerzos hormonales para enfrentarse de tú a tú con algún igual. Es por eso que, cual vulgar matón de barrio o guapetón de escuela, el gigante deforme y despreciado asesta golpes contra cualquier persona (aparentemente) indefensa, cualquier ente pacífico, cualquier David que quiera atropellar.

En la actualidad, David se llama Camila. Camila Acosta, periodista independiente y opositora pacífica. El abuso del estado-gigante contra ella ha tenido varias formas en los últimos tiempos, incluyendo la cárcel, el hostigamiento policial, los actos de repudio, y lo más ruin de todo: el desalojo perpetuo. Los machangos del Poder se aseguran de que una joven ciudadana —toda una profesional del periodismo— no solo no tenga recursos de trabajo o de sustento, sino que no tenga ni techo bajo el cual vivir. ¡Cuán deleznable, bajo y repulsivo es un estado que de esa forma arremete contra una mujer! Cual macho violento que golpea a su hembra porque sí, porque él es el que más puede, el que más mea, el que más manda, el que se lo merece todo, al que hay que obedecer y respetar porque él es el dueño, así se comporta el estado militar cubano: a golpes y vilezas.

Hoy David también se llama Keilylli, Marthadela, Omara. La crueldad no es nueva. Así se ha venido comportando el régimen totalitario desde la primera cubana que encerró en sus mazmorras en 1959. Empezó por una y ya para 1969 eran unas 6000. Sí: seis mil presas políticas cubanas —madres, esposas, hermanas, hijas, profesionales, campesinas, universitarias, obreras— que el estado golpeó; ultrajó; torturó y privó de libertad durante largos años.

En 1959, Goliat condenó a Nora Ríos a 30 años de presidio; a la villaclareña Mercedes Chirino, líder obrera del sector tabacalero, también la condenó en el 59 y en varias ocasiones posteriores. En 1960 se condenaron a cientos de mujeres, entre ellas Manuela Calvo, Teresa Vidal, Hilda Pelegrín, Gloria Argudín Moreno (la primera mujer detenida en la zona guerrillera del Escambray), y Zoila Álvarez Hernández, a 20 años; a las doctoras Isabel Rodríguez y Caridad Vega; a Vivian de Castro, condenada a 15 años; Alicia del Busto, Teresa Pérez Pous, Hilda Pérez Dopico, condenadas a nueve años; a Manuela Calvo, fundadora del Movimiento Demócrata Cristiano y coordinadora nacional del Movimiento Femenino por la Democracia Cristiana, a seis años.

En 1961 a la joven estudiante de medicina Ana Lazara Rodríguez se condenó a 30 años; a Olga Rodríguez Fariñas (cuyo esposo, el norteamericano William Morgan, fuera fusilado ese mismo marzo) la condenaron también a 30 años, al igual que a Gladys Hernández, Nereyda Polo, Concepción Bello, Esther Castellanos Collazo, e Ilya Herrera. ¿Qué hombres monstruosos pueden condenar a un ser humano, a una mujer, a tres décadas en presidio?

También en 1961 —año convulso sobre todo por la fallida invasión de Bahía de Cochinos—, fueron condenadas a 20 años de prisión la joven periodista y actriz de radio y televisión Cary Roque; María A. Fernández del Cueto, Gladys Chinea, Margot y Mercedes Roselló, y Onelia Valdés. A 10 años condenaron a Silvia Roque e Isabel Hernández; a condenas de tres a nueve años, entre muchas otras a Ana María Rojas, Gladys Martínez, Mary Santos, Magdalena Fernández, María Julia Martínez, Reina C. Peñate, Débora Díaz, Elaine Hernández, Gloria Solano, Neira Trejo Portal y Nancy Ibargollín.

En 1962 fueron condenadas a 30 años Teresita Bastanzuri Barrios y María Calil Faroy. A 20 años, entre otras, María Magdalena Alvarez, Mary Martínez, Sarah Carranza y Nilda Díaz.  A penas de entre seis y 15 años, Lydia Álvarez, Isabel Tejera Martínez, Flora Bosch, María del Carmen Gómez, Clara Berta Cantón, Josefina Souto Hernández. En 1963 Carmen Salduendo sería condenada a 30 años; Carmina Trueba a 20 años; a 15 años o menos, Olimpia Bombino, Gladys Suárez, Elizenda Rodríguez, Oneida Fernández Salas, Nieves Llobre Aceituno y Martha Labrada.

A Carmen Veloso la condenó el régimen a 30 años de presidio en 1964; también a las hermanas Aleja y Juana Sánchez Piloto, a 30 y a seis años, respectivamente, y a Arelis Rodríguez Sanromán. Condenas de entre nueve y 15 años les fueron impuestas a Yara Marase Murillo, Irmina Martín Vasallo, Carmelina Casanova, y Concepción E. Bustillo, cuyo esposo fue juzgado en la misma causa y fusilado el 2 de noviembre en Isla de Pinos. Igualmente trágico es el caso de Zoila Águila Almeida, la “Niña del Escambray”, natural de Placetas, quien se unió con su esposo, Manolo Munso La Guardia, a los alzados en la sierra central de Cuba y fue capturada en marzo de 1964, llevada a juicio y condenada a 30 años de cárcel, mientras que a Munso lo fusilarían el 22 de junio en los fosos de La Cabaña.

En 1965 el régimen le cobraría la organización del éxodo de menores llamado Operación Pedro Pan a su gran gestora, Pola Grau, condenándola a 30 años de prisión; y a una de sus coordinadoras, la exembajadora Albertina O’Farrill, fue condenada a 20 años. A 20 años también fue sentenciada Nena Nietzen; a entre seis y 10 años fueron condenadas Nenita Caramés, Gina Otero, Mireya Muro Morales, Greteen de las Casas, Cristina Cabezas y Gladys Wong. Antes de que la década terminara, el régimen condenó a docenas de mujeres al presidio político, entre ellas: Liliam Ramírez y Carmen García Prieto a 15 años; Elda Torres Pérez a 10 años.

Para 1976 David se llamó Martha (Frayde), veterana médico y ex activista del Partido Ortodoxo (léase compañera de lucha de Fidel Castro); en 1988, Tania Díaz Castro, reconocida poeta y periodista de CubaNet; en 1990, María Celina Rodríguez y Áurea Feria Cao; en 1991, María Elena Cruz Varela fundadora de Criterio Alternativo; en 1992, Carmen Julia Arias y también María Elena Aparicio; en 1993 se llamó Bienvenida Cúcalo, Paula Valiente, Bertha Lidia Aizpurúa, Gloria Bravo Melgares, y también Claribel Mena; en 1996, Victoria Ruiz Labrit; en 1997 Maritza Lugo; en 1999, Martha Beatriz Roque; en 2003, Blanca Reyes, Claudia Márquez y Miriam Leiva, fundadoras de las Damas de Blanco; en 2005, Laura Pollán.

La artista Tania Bruguera ha sido David, como lo ha sido Xiomara Cruz Miranda (Dama de Blanco). También Jackeline Heredia Morales, Melquis Faure Echavarría y Lisandra Rivera Rodríguez. David han sido María del Carmen Cala Aguilera, Yunet Cairo Reigada, Dayamí Lay Sangroni, Marieta Martínez Aguilera, Glenda Lobaina Pérez, Nora Lizet Hernández Buli, Marlén Parada, Maydolis Oribe Perdomo, Ariadna Álvarez Rensoler, Juana Castillo, Yolanda Carmenate Fernández, las hermanas Adairis y Anairis Miranda Leyva y Maydolis Leyva Portelles, todas ellas activistas de una o varias de estas no-gubernamentales: Damas de Blanco, Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), el Foro por los Derechos y Libertades (FDL), el Movimiento Cubano Reflexión y la Alianza Democrática Oriental (ADO).

Hoy por hoy, junto a Camila Acosta, enfrentan la mezquindad y la crueldad del régimen muchas otras David: Keilylli de la Mora y Aymara Nieto Muñoz (UNPACU); la Dama de Blanco Ivonne Malleza Galano; Luz Escobar, periodista independiente; Paula Araceli Girón Castro, Yenisleidis Peralta Álvarez, Yuneisis Amaya Arias, y Osmayda Estrada Rivery (FLAMUR); Omara Ruiz Urquiola; y Marthadela Tamayo y Dunia Medina (Red Femenina de Cuba).

Goliat contra muchas invencibles David. Muchas David contra un casi vencido Goliat. Recordemos la historia bíblica sobre cómo aconteció que quien parecía un insignificante adversario venció, honda y piedra en mano, al filisteo arrogante. Vienen al caso las palabras de la doctora Ana Lázara Rodríguez, ex presa política, en su Entrevista “Presidio y supervivencia”, The Freedom Collection, 2015:

“Si te enfrentas al opresor, si arriesgas tu vida porque no te preocupa, entonces lograrás sobrevivir. No sabrán qué hacer contigo, pues solo pueden amenazarte con tu vida. Con tu actitud le estás diciendo al opresor: ‘Si me matas, me evitarás el sufrimiento futuro… pero, como no tienes órdenes de matarme, tienes que comportarte’. Cuando le dices eso a alguien que cree poseer todo el poder del mundo, pero a la vez sabe que si te mata sin permiso irá a la cárcel, entonces una es quien tiene todo el poder y el opresor ninguno. Cuando actúas así, triunfas, porque no tienen más nada con qué amenazarte. Eso es lo que hay que demostrarle al opresor: que una tiene más poder que él”.

David frente a Goliat no lo hubiera dicho mejor.

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Acerca del Autor

Ileana Fuentes

Ileana Fuentes

Escritora y feminista. Autora de "Cuba sin caudillos: Un enfoque feminista para el siglo 21".

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